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¿Que vas a descubrir en este artículo?

¿QUE ES EBOLÉ STUDIO?

El lugar dónde convertirte en tu propio Templo

Un templo es un lugar dedicado al culto y realización de actividades espirituales como la meditación, la adoración y el sacrificio.

Cuando nos convertimos en nuestro propio templo, nos tomamos en cuenta como algo sagrado que debemos cuidar.

Nuestro templo está formado por cuerpo, mente y espíritu.

En Ebole Studio queremos guiarte en el autocuidado de aquello que tenemos más olvidado: la parte mental y la espiritualidad. 

 

NUTRE TU MENTE. ARMONIZA TU ESPÍRITU

MI MISIÓN

Ayudarte en el camino a la serenidad y la plenitud.

Durante la construcción y mantenimiento de tu templo, habrá momentos de adoración y momentos de sacrificio. 

Habrá momentos en los que tu mente quiera huir del proceso, seguramente hasta que seas consciente de todos los beneficios que te aportaran estas prácticas, pero por eso estoy aquí, para ayudarte a superar esas barreras y que puedas vivir como mereces. Recuerda: eres un Preciado Templo que hay que cuidar.

MI Visión

NUTRE TU MENTE

Al igual que nutrimos el cuerpo, necesitamos herramientas que nos ayuden a alimentar nuestra mente. Una mente nutrida conoce cómo funciona y sabe manejar distintas respuestas a los estímulos del día a día. 

No funciona en piloto autómatico, donde sólo tenemos una opción de respuesta; no permite que sea dominada por el estrés por defecto, conoce qué es estar en el momento presente y sabe “callarse” un ratito de vez en cuando 🙂

ARMONIZA TU ESPÍRITU

Somos energía en movimiento. Vibramos al igual que todo lo que existe en el universo. 

Es maravilloso y necesario aumentar la conexión con el entorno que nos rodea. Vivimos desconectados de nuestra naturaleza.

Tanto si crees en una divinidad superior, en el universo o en el poder de tu propia energía personal, te invito a que profundicemos en la búsqueda de la plenitud incluyendo, o puede que descubriendo por primera vez, tu “yo espiritual”. 

certificaciones

MAría

Un torbellino alineado con la calma y la serenidad

fundadora ebolé studio

Cuando elegí mi profesión, pensaba que iba a ser algo para toda la vida. Me formé tanto como pude, y a los 17 años, antes de tener formación para ello, ya trabajaba como ayudante en una pequeña asesoría local. Durante los siguientes 15, me convertí en la mejor Responsable de Contabilidad Internacional que supe. Compaginé el trabajo con la formación y me aproximé a lo que había soñado. Cuanto más cerca estaba de ese puesto soñado, más pegas le veía. Los profesionales que ocupaban los puestos a los que yo podría aspirar en el futuro, a mi parecer, sólo vivían para trabajar. Sus vidas, y por entonces la mía, estaban atadas a las directrices, decisiones y calendarios de la empresa. 

El estrés, la presión, la rotación de los equipos, la falta de contratación de personal y otros problemas que se repetían en prácticamente todas las empresas en las que trabajé, hacían que cada día fuera una batalla nueva que lidiar.

En mis jornadas laborales sentía que era una “bombera” que sólo apagaba fuegos, que conseguía empezar a trabajar con eficiencia a partir de las seis de la tarde, cuando el equipo empezaba a salir de la oficina. Un día escuché a otro responsable decir: “Cuando mejor se trabaja es en vacaciones”, y pensé que algo no iba bien.

Había entrado en el “bucle”: casa, trabajo, estrés, come cuando puedas, el “tengo que” constante y la sensación de no tener tiempo para nada. Para dormir recurría a alguna pastilla (me convertí en una drogadicta de farmacia y recetario). También lo hacía en los cierres trimestrales para calmar la energía que se hacía presente de forma descontrolada (ira, ego, descontento general…). 

Me costó mucho entender que aunque podría sobrellevar aquello de por vida, lo que siempre había querido era tener mi propio proyecto. Tras algún intento fallido durante los últimos años, me di cuenta del tremendo cambio que estaba generando en mi, algo que tan sólo tenía 4 letras: YOGA

El yoga había llegado a mi vida para quedarse. Me calmaba, me hacía tener más foco, concentrarme, poder ver las cosas desde otra perspectiva. ¡La de proyectos personales que valoré y nunca se me había ocurrido ver el YOGA como algo profesional!

Un día me llegó un email con el curso de Profesor de yoga Certificado por la Yoga Allaince (RYT200), fui a borrarlo, pero algo me detuvo y dije, oye ¿y esto?. Para entonces ya vivía en Francia y no sabía por dónde encaminar mi vida laboral a largo plazo. Así que dije, ¿por qué no?. 

Meses más tarde decidí continuar mi formación desde Rishikesh (India).

 Allí avancé en mi formación de Yoga y Meditación (RYT500), disfruté enormemente certificándome también como profesora de Yoga Pre-postnatal (RPYT) y Terapeuta de Sonido con Cuencos Tibetanos, me inicié en el Reiki y pasé unos meses maravillosos. 

Cuando volví, mi único cometido era ayudar a todas esas personas, que como yo viven en un “sinvivir”; a usar herramientas milenarias y demostradas científicamente en su propio beneficio, y en el de su salud física, mental y espiritual.; Porque si bien hay muchas cosas que no podemos cambiar, si existe otra manera de que nos afecten. Tener de amigo al Lexatin, el Orfidal y similares, nunca es buena opción.

Sobre todo cuando respirar, el mindfulness y meditar es gratis, inocuo, saludable y transformador.

Así que si te encuentras dentro de esa rueda en la que tu cabeza va a mil por hora y estás deconectado de tu cuerpo y de tu espíritu, como yo también lo estaba (y sigo trabajando en ello), déjame decirte que estás en el sitio correcto. Eso sí, esto es un camino que requiere esfuerzo, pero que merece la pena empezar a disfrutar cuanto antes.

Tengo muchas herramientas que compartir, además de mi experiencia, no para ser ejemplo de nada ni de nadie, simplemente para ayudar. Espero que a ti, que estás leyendo estas palabras, te resuene mi historia y quieras apostar por mejorar esos aspectos esenciales de la tuya que te reportarán grandes beneficios.

Por haber llegado hasta aquí, permíteme ofrecerte este  REGALO 

Sesión Gratuita: Descubre las 3 técnicas prácticas para manejar con CONTROL Y SEGURIDAD: LA ANSIEDAD, EL ESTRÉS Y LA CULPA del día a día. PONLE FRENO Al RITMO FRENÉTICO DE TU MENTE.